Quien podrá como tus labios encontrar mi verdad.
Quien descreerá esta mascara inútil que calzo cada día.
Quien comprenderá que solo busco una compañía, que harto el día se escapo de mis manos. Que las noches se consumen mi cuerpo y este tibio dolor mis pulmones,
Quien podrá ver a la niña que temblorosa espera tu presencia.
Quien vera que la niña no encuentra su lugar.
Pobre niña que solo presta su cuerpo por noches, porque no tienen el valor de quererla, porque no tiene el valor de quererse.
Pobre niña que se cree libre y solo responde a lo que los otros quieren, pobre niña que siquiera se anima a mostrarse triste.
Quien podrá ver consumir sus horas, frente a una nada incierta, quien querrá un roto corazón.
Quien podrá descubrir sus verdaderas profundidades, quien buscara más que el candoroso movimiento de su cuerpo.
Quien podrá ya amalgamar a la fuerte mujer y a la dulce niña, quien podrá dominar a la imprudente adolescente.
Quien podrá como tu atrapar mi vuelo entre tus brazos, para protegerme de mis propias tormentas.
Quien podrá sacarme al sol y esconderme en sus estrellas.
Quien podrá ser el próximo valiente que se anime a quererme sin alienarme a su espíritu